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Comunicar conectada a tus propósitos

¿Te has limitado en llevar adelante un deseo, proyecto, o sueño por evitar dar conversaciones que puedan incomodar a otros o romper la armonía de tu hogar, del trabajo o de tus familiares? He observado en las conversaciones con mis clientes, especialmente las mujeres, que en ocasiones echan anclas en relaciones disfuncionales de todo tipo (sentimentales, familiares, laborales, empresariales), por no expresar aquello que les frustra o limita para concretar sus propósitos más anhelados.


Como un ejemplo sobre la importancia de desarrollar habilidades para comunicarnos efectivamente, quiero contarte un poco de mi experiencia en el ámbito laboral. Conocí el mundo organizacional muy temprano antes de graduarme pues, cuando asomaban en la carrera universitaria los temas relacionados con la profesión, se despertó en mí la curiosidad de poner en práctica aquel conocimiento que llegaba; por ello me apuré en apuntarme como pasante en las listas de empresas que acudían a la universidad a la búsqueda de talentos.


El mismo día que recibí el título de Licenciada en Relaciones Industriales, ya tenía una oferta de empleo para incorporarme en una prestigiosa y gran institución financiera de mi país, dando inicio entonces, a mi carrera y ¡Sí! Puedo decir literal: la carrera. Fueron aproximadamente 15 años o poco más haciendo equipo en varios tipos de organizaciones y en diferentes posiciones, en donde el mensaje recurrente era “hacer que las cosas pasen”, y por lo tanto la entrega de resultados.


En ese sentido, me encontraba con frecuencia aceptando más responsabilidades de las que podía asumir y en consecuencia enredada, con el tiempo copado, atendiendo múltiples tareas. Siempre me decía “necesito organizarme mejor”, cuando en realidad el problema estaba en mi incapacidad para poner un límite a las continuas solicitudes de mis jefes, colegas o clientes.


Mi aspiración personal, alcanzar mis resultados cumpliendo los compromisos sin desintegrarme, y con bienestar; se veía frustrada por una falsa idea de lo que entendía como productividad: ¡Estar ocupada todo el tiempo!

Un paso importante para salir de esa frustración fue identificar con claridad: qué quería y cómo lo quería, comprometiéndome con aquello que encontraba alineado a mis capacidades e intereses, y escogiendo qué hacer en cada momento según cómo me sentía y según mis prioridades, en resumen: gestionar adecuadamente a qué dedicaba mi atención y energía.


Para esto aprendí a dejar de decirle a todo y así como también a decir que no. Otro recurso clave fue pedir para solicitar apoyo y coordinar acciones efectivas con otros. Me di cuenta que no era "mejor quedarme calladita". Cuando le di poder a mi lenguaje, mi capacidad de expresión y comunicación cambió, y la forma para alcanzar mis resultados también.





Si te has visto reflejada en alguna parte de esta historia, quiero invitarte a que conozcas sobre el programa Exprésate con Power Fem, un viaje lleno de herramientas y aprendizajes para observarnos desde la palabra, acercarnos a nuestra autenticidad y trascender el miedo a expresarnos. Un impulso para ir desde adentro hacia afuera y cambiar al mundo desde de nuestro ser Mujer.


Con estas líneas sigo conectada desde mi corazón con tu corazón, hasta el próximo artículo.


Malena Arteaga H, Directora de Power Fem.

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