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PRODUCTIVIDAD FEMENINA: UN SELLO VALIOSO Y NECESARIO

Actualizado: 12 jul 2021

La productividad de la mujer, en esencia, es una necesidad en un mundo que se adapta constantemente a múltiples desafíos con transformaciones económicas, tecnológicas, demográficas y climáticas.


En los últimos 30 años, alrededor del mundo, es una realidad palpable que la mujer ha obtenido un papel mucho más protagónico en el ámbito económico. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer, como lo señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Dándole un vistazo aún más cercano al contexto latinoamericano.


"Las desigualdades de género son un obstáculo para el desarrollo sostenible"

Hay retos que no pueden ignorarse o dejarse para luego, al igual que no hay soluciones mágicas para muchos problemas. La productividad de la mujer, en esencia, es una necesidad en un mundo que se adapta constantemente a múltiples desafíos con transformaciones económicas, tecnológicas, demográficas y climáticas.


“Las desigualdades de género son un obstáculo para el desarrollo sostenible, y los cambios en el escenario que enfrenta la región son una manifestación de la urgencia de avanzar decididamente hacia estilos de desarrollo que contemplen en sus cimientos la igualdad de género y la autonomía de las mujeres, así como la garantía de los derechos de todas las personas sin excepción”, explica Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en el prólogo del informe.


Apoyar y darle cabida a la productividad femenina, en esencia, es brindarle caminos laborales alternos a más de 12 millones de desempleadas que asegura la Organización Internacional del Trabajo que se registran en la región. Una integración que, en planes de distintas organizaciones internacionales, se visualiza como una meta posible para el 2030.



ENERGÍA FEMENINA CON PROPÓSITO


Si en promedios generales las mujeres y hombres pudieran trabajar igual número de horas y obteniendo los mismos salarios (por hacer las mismas labores), indicadores de McKinsey Global Institute, indican que el Producto Interno Bruto (PIB) de Latinoamérica, aumentaría un 34% de aquí a cinco años.


En este tipo de contextos, la transformación es una alianza colectiva enmarcada en propósitos individuales. Hoy día, hablamos de cientos de miles de mujeres que aspiran que su preparación profesional y experiencia sea recompensada con oportunidades reales. O, por otro lado, que sus proyectos tengan cabida en la dinámica económica que experimenta el continente y el mundo.


Para Natalia Moreno Salamanca, economista con magister en estudios de género entrevistada por el medio digital El Colombiano, “la innovación tecnológica de actividades tradicionales asociadas a las manufacturas, será fundamental para mejorar los niveles de productividad de la fuerza laboral que representan las mujeres”.


Esto, en Latinoamérica, alude a los sectores que hoy día no están siendo respaldados con las medidas necesarias para el bienestar de las mujeres que se desempeñan en distintos campos laborales. El compromiso latente es que las mujeres del presente tengamos verdaderas oportunidades para producir y que la energía femenina del futuro sea abrazada por las victorias que actualmente podamos lograr.


Autora: Adriani Perfecto.



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