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LA FORMA EN LA QUE QUIERES ES PARTE DE LO QUE ERES

La forma en la que cada ser humano quiere, es parte fundamental de su personalidad; de lo que es. Las vinculaciones emocionales nos hacen sentir unidos, enlazados. La Real Academia nos acerca a un significado más cercano a la palabra apego: (De apegar). 1. m. Afición o inclinación hacia alguien o algo. Cariño, simpatía hacia una persona o cosa.


En las relaciones interpersonales, según psicólogos, el apego es “un lazo emocional y afectivo que surge entre dos individuos”, y tiene tendencia a generar la voluntad de cercanía con el otro. Todos tenemos definiciones, entre positivas o negativas, del término apego. Sobre todo porque esta influye en la independencia emocional del individuo, en otras palabras, en su forma de querer.



VISIÓN EXPERTA

La mente humana, las emociones; las visiones de vida y todo lo que involucre a nuestro yo y al ser humano en sí, es una investigación infinita. Posiblemente no se acabe nunca, aunque hayan muchas que se aventuren a darnos nombres y características a muchas circunstancias de nuestras vidas que, en ocasiones, pensamos que solo experimentamos nosotros. Como una tendencia individualista.


Sin embargo, Cindy Hazan y Phillip Shaver, en la década de los 80, aplicaron la teoría del apego (existente para estudiar la conducta de niños con sus cercanos; sus padres) a las relaciones adultas.


Esta teoría podría aplicar a toda clase de relaciones adultas; incluyendo amistades, relaciones románticas, familiares o con objetos inanimados, también conocidos como objeto transiciones (en psicología, un objeto material en el que deposita cierto apego, sobre todo en la infancia).


Para Hazan y Shaver, expertos que guiaron el estudio, determinaron tres tipos de apego:


-Apego ansioso o ambivalente: este tipo se caracteriza por una inseguridad con respecto a querer/no querer o ser/no ser querido, puntualiza el sitio web Psicología y Mente. Hay una tendencia en pensar que se es menos valorado de lo merecido.


Se piensa, en múltiples ocasiones, que la pareja no está dispuesta a vincularse tanto como esa persona. Es un diálogo interno constante que manifiesta la intención de crear un vínculo muy estrecho, lo que podría crear rechazo. Puede desembocar en angustia ante la idea de que “no me quiera o no pasa el tiempo conmigo que necesito”.


-Apego evitativo: en este particular, el adulto tiende a tener dificultades a la hora de confiar en terceros y a experimentar incomodidad en relaciones íntimas. Se sienten seguros en el contacto superficial, sin adentrarse en aspectos profundos o ser más sociables.


Tienden a aparentar frialdad, a autoreprimirse. No se identifican con la idea de “depender emocionalmente de sus parejas u otras personas”. En su mayoría, rechazan a personas que quieren relaciones más estrechas de las que ellos aspiran.


-Apego seguro: este tipo se identifica con la despreocupación e independencia emocional, no son cercanos al excesivo compromiso. Para ellos, los conceptos de comodidad, confianza y tranquilidad son primordiales. Se involucran mucho con la estabilidad y las interacciones positivas, con la intención de que le brinden y brindar.


Expresar sus necesidades y sentimientos es una conducta fácil para ellos, y en un diálogo interno, pueden conseguir comodidad en vincularse con sus parejas y darle paso a la intimidad como bandera, les resulta agradable concebir una relación estrecha y perdurable; están abiertos a la posibilidad de un final.


¿En dónde te encuentras tú, te sientes cómoda con lo que eres durante tus relaciones?


Autora: Adriani Perfecto.


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