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DE LA MISMA FORMA QUE RESPIRAS VIVES TUS EMOCIONES

Actualizado: 12 jul 2021

Conoce tu forma de respirar y cómo se relaciona con la manera en que inicias o cierras ciclos en tu vida.


La respiración es la acción que nos conecta con la vida como la percibimos. Existimos en este plano físico y material porque respiramos. El movimiento entre inhalación y exhalación determina nuestro presente. Tal y como se conduce nuestro ritmo respiratorio, se moverá nuestra emocionalidad. Si respiramos profundo y de forma expandida, experimentaremos alegría y entusiasmo de cara al futuro. Si nuestra respiración es más larga en la exhalación posiblemente nos sintamos melancólicas o tristes, y si es corta y acelerada puede significar que estemos estresadas o molestas.


Lo primero que hacemos al nacer es inhalar y lo último que hacemos es exhalar. Todo lo que ocurre entre la primera inhalación y la última exhalación es la experiencia de la vida.

Observemos los ciclos respiratorios a través de momentos en nuestro vivir. Cuando una persona nace lo primero que hace es inhalar profundo y lo último que hace el día que muere es exhalar. Todo lo que ocurrió entre su primera inhalación y última exhalación fue su experiencia de vida.


En el caso de una relación amorosa o de pareja, generalmente cuando la iniciamos, nuestra respiración es profunda con inhalaciones largas. Incluso los suspiros se asocian a los enamorados. En el momento en que esa relación finaliza lo más probable es que transitemos emociones como la rabia, la ansiedad o la tristeza; en esos casos se pone mucho más énfasis en la exhalación. Esta mirada la podemos aplicar a todo comienzo y final.


Al hacer conciencia de nuestra forma de respirar podemos observar también nuestra disposición al iniciar o cerrar ciclos. ¿Cómo me siento ante los comienzos, ante lo nuevo? ¿Cómo es mi respiración, cómo está mi cuerpo? Y en el caso de aproximarnos a los cierres, de transitar los cambios ¿Cómo me siento y cuál es mi disposición? Cuando los cierres son inminentes resulta saludable practicar la aceptación. Conectar con la apertura como disposición. De lo contrario, lo que hacemos es alargar espacios de sufrimiento.


Es importante reconocernos ante los ciclos que están por transformarse. Recorrerlos y honrar lo que dimos y recibimos. Lo que nos trajo como aprendizaje, y desde ahí poder soltar lo que ya no es necesario que siga siendo parte de nuestro camino.


La tristeza es una emoción maestra ante los cierres. Cuando la sentimos con libertad y paz, nos permite entrar en espacios de reflexión profunda y poderosa que encienden nuestra propia sabiduría y expanden nuestra conciencia.


¿Qué estás dispuesta a despedir hoy desde la expansión, el amor, la paz y tu bienestar?


¡Adelante!


Autora: Renatta Casale.

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